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lunes, 27 de mayo de 2013

Un corte equivocado

Oí un golpe dentro de mí y desperté de un sobresalto, me quede en la cama con los ojos abiertos buscando un punto de orientación, elegí una foto tuya, me quede mirándola y desde ese día supe que todo iba a cambiar. Me levante de la cama y vi como mi vida no tenia sentido, mi reflejo en el espejo era el de un extraño, con la cara pálida con ganas de morir. No paraba de pensar, de venirme pensamientos a la cabeza sin saber que hacer con ellos, sin saber como utilizarlos. Ese día no salí de casa, me quede pensando sobre que decisión tomar, me planteé una, era dura sí, pero la más fácil… Me dirigí hacia el cuarto de estudio abrí el cajón del escritorio, y saqué una hoja en blanco. Las manos me empezaron a templar, pero no me impidieron dirigirme al estante y coger un lápiz. Decidí sentarme, para pensar, para elegir las palabras adecuadas para aquella situación, aunque no hubiese palabras adecuadas para aquello, para aquella elección. Respiré profundo y me levante decidido. Por un momento pensé volver a sentarme, pero eso no iba a arreglar nada, sin embargo de esta otra manera… No… Tampoco iba a solucionar nada, pero al menos ya no tendría que pensar más.
Cuando estaba todo listo, miré de nuevo tu foto, con la que me había encontrado al despertarme, aquella a la que observo minutos, horas, días… Aquella la cual me hace daño cada vez que veo, cada vez que recuerdo todo lo que pasó, cómo nos pasó…
Sabía que ya no podría verte más, que no sentiría tu piel rozar la mía. Creía que ya nada más tendría sentido. No podría imaginar que unos días antes estuvieses junto a mí, que en un mísero minuto ocurriera todo. Yo sentí como tu respiración cada vez era más lenta, más dolorosa… Desde ese momento, supe que ya mi vida no tendría sentido.
Me dirigí hacia la cocina y dejé una nota en la nevera. Caminé hacia el balcón, y miré al horizonte, sentí la dulce brisa de la mañana, me sentí aliviado por un momento, como si aquello ya lo hubiese hecho alguna otra vez. Acaricié con mis manos los barrotes del balcón, luego con mis pies, con mis piernas, hasta terminar sentado en ellos. Miré hacia abajo y apreté con fuerza los barrotes que me sostenían del vacío. En ese último instante pensé en ti, en mi vida, en recuerdos que me vinieron al instante, en momentos vividos, buenos, malos… Solté… Me precipité, y me dije: iré donde tu vayas. Segundos antes del final de aterrizaje, cerré los ojos con fuerza, para no volverlos a abrir…
Tiempo después cuando ya llegué a mi destino, cuando llegué al lugar de donde no hay retorno, supe una cosa. Una cosa que e rompió el alma, algo que si tuviera ocasión, me hubiera tirado de nuevo por aquel balcón, pero ahora ya era imposible… Tú… Aquello… No acabó con tu dulce respiración, no te fuiste de mi lado en aquel momento, te hubiera tenido de nuevo, te hubiera abrazado si yo no…. En fin, ya no puedo volver atrás. Ya no puedo estar junto a tí. Elegí mal. Corté mi camino sin saber que tu aún seguías en él.