Traductor

viernes, 24 de mayo de 2013

La sabiduría y el conocimiento

Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender. Donde quiera que estén las huellas del maestro, allí los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas, se abren de par en par. Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría. Más allá del Kosmos, del tiempo, del espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad substancial, la verdad fundamental.
La base de la vida, es Todo es mente; el universo es mental. Lo que constituye la verdad fundamental, la realidad substancial, está más allá de toda denominación, pero el sabio lo llama el Todo. El universo es una creación mental sostenida en la mente del Todo. El sabio a medias, reconociendo la irrealidad relativa del universo, se imagina que puede desafiar sus leyes, ése no es más que un tonto vano y presuntuoso, que se estrellará contra las rocas y será aplastado por los elementos, en razón de su locura. El verdadero sabio conociendo la naturaleza del universo, emplea la ley contra las leyes: Las superiores contra las inferiores, y por medio de la alquimia transmuta lo que no es deseable en lo valioso y de esta manera triunfa. La maestría consiste, no en sueños anormales, visiones o imágenes fantasmagóricas, sino en el sabio empleo de las fuerzas superiores contra las inferiores vibrando en los más elevados. La transmutación, es el arma del maestro, la sabiduría y el conocimiento van tan unidos como la cabeza con el cuello y este con el cuerpo, la sabiduría sola no sirve de nada sin el conocimiento, y el conocimiento no sirve de nada sin sabiduría.