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martes, 14 de mayo de 2013

Calma en mi espíritu

Pues si, ha llegado el momento de saltar, de que el sonido de mi caida, libere mi espíritu roto por los crueles achaques de este injusto destino mio que ha sido escrito por un cabrón que disfruta viéndome así. Vamos, cada vez creo mas todos tenemos un destino, y que ese destino se cumplirá por mucho que lo evites. Después de una fría época estival plagada por las tormentas y lluvias surgidas en mis ojos desteñidos; antaño coloreados, amigables, cálidos y risueños. Todo eso se quedó en un pañuelo con el que quité el maquillaje de la vida llamado felicidad. Mi corazón está roto, corrompido continuamente asqueado por mi irónica vida, llena de bonanza. No se porque no deserta en su misión de latir día a día, parece que disfruta viendo mi cruel abatatimiento ente la oscuridad de mi alma, poco dislumbrada cada día menos. Y por suerte hoy ya es el último día, me levanté alegre, recibí la burla diara contento porque no habría más, al llegar a mi casa me asomé por la ventana, miré por última vez através de ella, y me apresuré a ir a la parada a por el autobús. Fui a generar las últimas sonrisas que mis ojos verían, y seguido cogería el transporte que me llevaría donde todo el mundo teme ir. Ya en el lugar al que soliamos llamar el "Sitio feliz", que es donde todo acabó, me limité a sentarme y disfrutar un rato del bello paisaje. Después de secarme las lágrimas, llegó el momento al que jamás habría querido llegar. Me decidí a flotar como un pájaro, tener la sensación de estar flotando. Una sensación inexplicable la que sentía mientras me iba acercando a las rocas que pondrían punto y final a esta historia... La última muestra de valentía de un cobarde que ha abandonado todo por no ser capaz de afrontar lo que se le a venido encima, es lo que hace que se cometan estos actos. No me despido de nadie porque me habeis ayudado a que mi vida me fuera mejor, hicisteis lo posible para evitar que mi vida se autodestruyera, y yo en cambio, os lo pago así... La rendición sin condición, a traido calma a este espíritu atormentado.