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lunes, 25 de febrero de 2013

La positividad en la tristeza

¿Qué mejor momento para escribir, para inspirarte, para plasmar tus sentimientos en letras que cuando estás triste? Esos momentos en los que las lágrimas corren por tu cara superando con creces la velocidad de la luz, esos momentos en los que la vida dejó de ser de color de rosa, esos momentos en los que el amor, la familia, los estudios se complican...
Y es que en la vida hay momentos muy malos en los que levantar la cabeza cada vez parece más difícil cada día, pero tu deber es hacerlo, levantarte sonreír y seguir como si nada.. Duro ¿verdad? Sobre todo cuando esa mirada eternamente enamorada ha dejado de ser para ti, cuando esos labios ya no coquetean con los tuyos, cuando el roce de su piel con la tuya ya no le hace sentirse igual...
Ánimo, arriba. Los momentos duros son los momentos que valen para darnos cuenta de los amigos que tenemos, de qué clase de personas nos rodean, esos momentos tan complicados son los que nos dicen quienes estarán ahí el día de mañana. Que los momentos difíciles son los que nos marcan, nos hacen madurar y nos obligan a ver el lado malo de las cosas, que todo en esta vida tiene dos caras y nunca son las dos buenas.
Sí, la vida es una mierda, pero es lo que hay, es el precio por enamorarnos, el precio por perseguir un sueño, el precio por intentar seguir luchando contra la muerte hasta hartarnos de verdad, hasta que llegue nuestra hora de marcharnos y decir adiós con un par de narices, dejando huella en aquellos que si estuvieron cuando sobre tu mundo llovía.
Anota y ten en cuenta: por muy patético que sea, la tristeza es lo único que nos valdrá realmente en la vida, pues tu madurez intelectual vivirá de los momentos duros que pases en tu vida, tu madurez a nivel amoroso se alimentará de todas las relaciones fallidas y el madurar de tu cuerpo será el símbolo indiscutible de que ya has vivido cuantas penurias existen en el mundo.
Nunca se vive lo suficiente, nunca se tienen las experiencias suficientes y jamás se cometen suficientes errores, así que vive tan feliz como puedas y, cuando no puedas vivir feliz, en tu tristeza recuerda que gracias al motivo por el que lloras crecerás como persona.