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domingo, 17 de febrero de 2013

El cerrar un capítulo

Cuando cerramos un capítulo, nuestro cuerpo experimenta una extraña sensación que mezcla miedo, tristeza y nerviosismo. Esa sensación nos invade por completo y a veces incluso nos hace retroceder a la última página donde a pesar de que es donde se ha cometido el error, nos sentimos mas seguros. De ahí la frase de que el ser humano es el único que tropieza con la misma piedra dos veces. Después de esa sensación vienen las negativas: "no podré seguir" "no me veo capaz de hacer esto" "no lo voy a olvidar" y llega un punto en que de verdad creemos que no vamos a poder seguir adelante con nuestras vidas en un nuevo capítulo. Unas veces es porque nos gustaba el anterior capítulo demasiado, otras porque alguien ha quedado anclado en ese capítulo y queremos que siga con nosotros aunque sepamos que es imposible. La tercera opción es más complicada, porque lo que nos pasa es que tenemos la cabeza totalmente preparada para el cambio, pero el corazón... el corazón no está minimamente preparado para el cambio y creamos una cruzada entre cabeza y corazón. Aquí se nos echa encima una pregunta "¿por cuál me guío? Y parece que la parte uno del proceso, miedo, tristeza, y nervios, nos persigue. Mi truco ante esto siempre es el mismo. Lanza una moneda al aire y elige, cara continuo, cruz, me quedo. Y lánzala. Independientemente de lo que salga, antes de que la moneda regrese a tu mano ya sabrás cuál es tu decisión. ¿La tienes ya? Pues no sé a qué esperas para dejar ese miedo atrás. Si el cuerpo te pide que corras, corre.