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domingo, 24 de marzo de 2013

Un rayo de esperanza

Y hoy me pregunto a mi mismo, qué era lo que supuse yo para hoy día, que desde el ayer decía que iba a ser mi futuro.
Hoy apago la tele, y le doy fin a un nuevo capítulo de mi vida que no ha pasado ser más que un recuerdo.
Ahora sólo me queda caminar, ¿sólo? ¡qué mas dará! A mi madre le he hecho caso, y e puesto el positivismo en modo ''ON''.
Te preguntarás: ''¿De qué estás hablando?'' Estoy hablando de etapas de tu vida, de anécdotas que con un poco de filosofía tengo que decir adiós.
Con un simple meneo de manos, me despido de algo que meses atrás dije que no, que nada acabaría... No me arrepiento y con una sonrisa lo he hecho diciendo adiós.
Con una pizca de orgullo simplemente no he dejado que por encima mío pases. Ni voy ni iré, mucho menos de rodillas a decirte ¡por favor ven, no te vayas! Qué va no soy de esos, mucho menos tuyo, mucho mas que yo mismo.
Ahora desde el sofá manejo el mando de mi vida, cambio de canal por así decirlo, manejo mi vida a mi manera, sin necesidad de controles, dispuesto a olvidar, pero solo a olvidarte a tí, no a tus recuerdos, ni mucho menos. Fuiste una etapa, saqué una anécdota, y te dije nuevamente adiós.
"Semper Fortis", Siempre fuerte. "Sum Fortis", Soy fuerte.
Ahora la anécdota:
En esta vida todo cambia, todo pasa, todo acaba, no creas en los ''para siempre'' son sutiles mentiras que incrédulo y ciego crees.
Hay que ser fuerte y demostrar que nada acabará contigo, sonriendo es la mejor forma de hacerlo.
Mi madre dice que si te rodeas de cosas positivas, que si crees en ti mismo, todo en la vida se hace más fácil, además de que te rodeas de cosas positivas, haces fuerza en tu mente y se abren nuevos caminos en tu vida.
Toma las riendas de tu vida, es hora de actuar, apaga la tele, cierra la puerta, vístete con tu sonrisa y sal a cumplir tus sueños.