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martes, 19 de marzo de 2013

El escritor...

...Continuó escribiendo hasta que nadie más leyó sus escritos; cuando todos pasaron de la mesa de su estudio a la gaveta en el sótano. Aún así siguió escribiendo.
Cierto día por la mañana, dejó el bolígrafo sobre la hoja en blanco y salió al balcón que daba hacia un hermoso campo lleno de flores silvestres. Él dijo:
-Muchas son las veces que he descrito la belleza de este campo, lo que me hace sentir y lo que he vivido entre sus flores... -suspira y se pregunta- ¿Por qué seguir escribiendo? Ya nadie quiere saber de las rosas y los amores de este paraje, aún hermoso, pero sin nadie que lo acompañe. Mis historias y poemas viven en mi mente, ya nadie las reclama, nadie las necesita, nadie las disfruta... son como las ultimas gotas de un manantial que se comparan con el mar de cosas que día a día escriben en las nuevas generaciones. ¿Por qué seguir escribiendo?
El escritor entró a su estudio, guardó las hojas de papel y subió a su recamara. Se recostó en su cama, besó a su esposa, que aún dormía, y después de abrazarla, falleció. Su fallecimiento no fue debido nada más a que escribir sobre aquel paraje era lo que le daba vida.