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domingo, 17 de marzo de 2013

Leer a una madre

Cuando una madre escribe, no importa lo que escriba, pero, cuando lees los sentimientos de una madre, es como verla a los ojos, sus sentimientos quedan plasmados claramente, palpables, casi intactos, si tiene errores ortográficos ya eso no importa. Leer a una madre es leer, la palabra amor en todos sus sentidos, la palabra dolor causado por los hijos, la conjugación infinita de la tristeza, el verbo mejor explicado sobre la momentánea felicidad, la soledad de los años, la espera de un mejor mundo, la unión de todo un universo, leer a una madre es lo más maravilloso que se puede hacer. Sentir su tristeza, compararla con la tuya, y asombrarte de que eres feliz, enterarte de su pérdida y darte cuenta de que eres fuerte. Ver sus esperanzas aun intactas y reírte de tus ganas de quedarte sin hacer nada, Leer a una madre te hace reír, llorar, pensar, analizar, te inspira ternura, amor, paz... Es inexplicable la sensación. Te sientes triste, pero no duele, sientes paz, pero no ries, no sabes lo que sientes en realidad, sólo sabes que en tu vida jamás leiste, en tan pocas palabras, con errores o sin ellos, la expresión mas pura de sentimientos, hasta que con su texto te topas. Sus sentimientos encuentras, y te percatas de tantas cosas... Pero lo que mejor puedes entender, es que leer una madre es un honor.