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domingo, 3 de marzo de 2013

Si tu amas...

Hay quien dice que el amor va de grandes cosas. De princesas rescatando a príncipes de las garras de un dragón (¿o era al revés?), de amantes secretos recurriendo a las sombras, de enamorados que vencen el tiempo y la distancia. De cosas trascendentes. Pero hay otros que creen que el amor va de cosas pequeñas. De esa sonrisa, ese gesto inesperado o esa conversación absurda que de pronto lo cambia todo y te hace verle de otra manera. De actos sin importancia. También están los que piensan que un beso dice más que mil palabras, que puede cambiarte la vida. Hay quienes sueñan con un beso bajo la lluvia, pero ¿para qué?... Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino puede servir. Dan miedo los cruces de camino. Da miedo partir. Da miedo volver. Las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabes hacia donde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento... Cuando en tu corazón se abra,  llena de vida, la flor perfumada del amor, recuerda que alguien la plantó un día dentro de ti. Cuando tu corazón se ilumine con el suave colorido de la puesta del sol, recuerda que alguien amaneció contigo. Cuando el fuego de la pasión queme tu corazón, consumiendo todas tus fibras en la inmolación del placer, recuerda que alguien encendió esa llama. Cuando tu corazón esté bordado de sueños dorados, tejidos con hilos de luz de luna, recuerda que alguien coloreó tu mundo interior. Cuando la noche te encuentre con el corazón partido y angustiado por las amarguras recogidas en el día, recuerda que hay alguien esperándote con el pañuelo en la mano. Cuando el insomnio te haga dar vueltas desesperadamente en la cama, recuerda que alguien puede sembrar sueños de paz en tu mente. Cuando la soledad te oprima y tu grito no encuentre eco, recuerda que allá, del otro lado, alguien ama tu compañía y entiende tu clamor. Cuando tus secretos no quepan más dentro de ti, amenazando romper los diques de tu alma, recuerda que existe alguien dispuesto a recogerlos y guardarlos con el cariño y la dignidad que tú esperas. Cuando en tu corazón habite el azul del cielo, la calidez del sol, el gorjeo de los pájaros, el perfume de las flores, la nostalgia del atardecer, el encanto de las mañanas, la serenidad de los lagos y la sonrisa de la ventura, recuerda que alguien ha tocado tu corazón con la varita milagrosa del amor.
¡Tú, que amas y vives en el contradictorio mundo del arco iris y de la oscuridad, de la calma y de la agitación, de la paz y de la inestabilidad, sabe que existe alguien más que habita en tu planeta!
En las horas felices, comparte con ella tus sonrisas, en las horas de soledad, ve, levántate y búscala dondequiera que esté.
¡No mires el reloj! ¿Qué importan las horas? La vida es tan corta, no hay tiempo que perder!
Tú que amas, si tienes el coraje y la sencillez de hacerlo así, abre tus labios y canta el milagro del amor, porque sólo el "amor" aproxima a las personas y hacen que hablen el mismo lenguaje...

No espero de ti la perfección,
porque te respeto tal como eres,
y no pretendo que no falles nunca,
porque eres, como yo, un ser humano.

No quiero saber todos tus secretos,
sé que eres una persona aparte.

Ni que cubras todas mis necesidades;
porque comprendo que tienes esperanzas y sueños propios.

No pongo en duda tu fuerza,
porque sé lo lejos que has llegado,
pero tampoco espero que tú lleves toda la carga,
pues yo estoy aquí para llevarla contigo.

No pido que conozcas todas las respuestas:
sé que habrá veces que tendrás tantas dudas como yo.