Traductor

miércoles, 17 de julio de 2013

Improbable, no imposible

La real academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder. Y define improbable como algo inverosímil, que no se funde en una razón prudente. Puestos a escoger a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la ética. Que David ganara a Goliath era improbable pero sucedió. Un afroamericano habitando la casa blanca era improbable pero sucedió. Una periodista convertida en princesa era improbable pero también sucedió. El amor, las relaciones, los sentimientos, etc, no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles sino de amores improbables. Por que lo improbable es por definición probable, lo que es casi seguro que no pase y que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, o incluso media posibilidad de entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.