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lunes, 1 de abril de 2013

El tren de la vida

En la vida llega un punto en el cual haces un balance de esta, te fijas en
las cosas que te han ocurrido o en los pequeños detalles, en personas que pasaron por tu vida y ya no permanecen en ella, pero dejaron su huella, siendo imposible borrarla. En momentos que la marcaron y que te hicieron feliz en ese mismo instante, pero esa felicidad se fue y tu ya no has vuelto a sonreir por ningún motivo; Notas que tu vida no tiene
rumbo y que tú eres tan sólo un pasajero de ese tren que en cualquier momento puede descarrilar o llegar a su destino. Sabes que en ese tren tu no vas en clase VIP, sino que eres uno más, el cual nadie va a tener en cuenta. Ese viaje puede llevarte a un lugar increible en el que vuelvas a encontrarle sentido a éste viaje que es la vida, o no llegar nunca a tu
destino y permanecer siempre en ese lugar, mirando por la ventana como la vida pasa y con ella las personas van pasando con rápidez,bdesapareciendo a su vez. Y tú, solo, en ese vagón, con tus cascos y tú mejor sonrisa, observas con los ojos cubiertos de lágrimas que ya se
acerca tu destino, no has sabido disfrutar del viaje, desvías la mirada y observas que el vagón se encuentra vacio, nadie importante te ha acompañado en tu viaje, te sientes solo, pero tranquilo a la vez. Eso significa que nadie mereció estar en tu viaje, te hicieron daño y supiste decir que no a esas personas. Tienes claro que hiciste lo mejor y quisiste lo mejor, pero tu tren nunca se quiso parar, para poder disfrutar verdaderamente de este viaje que es la vida. Tú vida.