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jueves, 8 de agosto de 2013

Principio y final

Si.
Si crees que has entrado a un lugar mágico lleno de laberintos y tramas que te atrapan los sentidos, lee el final de este texto.
Si piensas que vas a encontrar respuestas a las dudas de su existencia, lee el final de este texto.
Si llegaste de casualidad a leerme y esperas ser animado por un texto que hasta ahora parece rebuscado y a medio escribir, lee el final de este texto.
Si por esas cosas de la vida que solo la locura puede explicar, te ha llevado a pensar que tengo algo interesante por decirte, lee el final de este texto.
Si esperas ser sorprendido con una genialidad en el último momento cuál conejo sacado de la chistera, no pierdas tu tiempo, lee el final de este texto.
Si crees que es demasiado simple decir: "lee el final de este texto" y la desconfianza te hace intuír que algo me traigo entre manos, solo te voy a decir jaja y sugerir que leas el final de este texto.
Pero...
Si crees que soy un mentiroso, y sabes que mi ego deshoja margaritas esperando que los designios cósmicos te traigan hasta mis letras, entonces relee el principio de este texto.
Si has pensado que puedes llegar a... No sé... Tal vez, encontrar un abrazo, o una sensación de sincero abrazo textual que atraviese el mundo hasta tus tristezas, no lo dudes, relee el principio de este texto.
Si el final de este texto es una constante en tu vida y necesitas más cosas positivas en tu vida, entonces por esta vez, relee y roba para tus días el principio de este texto.
Porque suponiendo que todo tiene un principio, que todo tiene un final, quiero creer que este texto no lo tiene... Pero aún así, como el principio dicho en pocas letras, te puede dar vida y sonrisas, seguramente muchas de las puertas que se te han cerrado, depresiones que se han despertado y las historias que no se han podido escribir, comenzaron con unos labios diciendo...
No.