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miércoles, 7 de agosto de 2013

Confesiones del loco

Mis pasos resonaban en la calle. Llovía, como lo había hecho estas ultimas semanas. No veía a nadie, todos se refugiaban en su confortables casas, acurrucados unos con otros hablando esperanzados sobre un futuro cercano. Podía ver sus siluetas en las ventanas. Niños abrazando a sus madres, parejas unidas por un fino hilo...eso no era para mi.  La lluvia era cálida en en esos momentos. No tenía nada que me atase. No quería engañarme. Todo era demasiado efímero, siempre he sabido que hay que dejar ir a lo que se quiere. Solo eramos yo y la noche, bailando en soledad por ese mar de engaños. Me senté en un banco, me ajuste la sudadera y me quité el gorro. Miré al cielo para poder sentir las gotas de lluvia en la cara. El cielo era tan oscuro, parecía tan mágico. No podía creer que la gente estuviera encerrada en su casa, buscando algo que los haga sentir plenos, cuando la vida estaba ofreciéndonos su esencia. Todos estaban tan confundidos, tan perdidos que no pude evitar reírme.  Mis carcajadas resonaban por todos sitios, pero no podía parar.
La gente empezó a asomarse por las ventanas, espantados por aquel loco que se reía solo en la noche.
- ¡Qué miráis tan asustados señores! ¿Creéis que solo soy otro loco? ¿Como podéis pensar eso? ¡Vosotros estáis locos! ¡Vosotros sois los únicos pirados de aquí! Pero seguid pensando lo contrario por favor, ¡Os invito a perseguir sombras el resto de vuestra vida! Podes seguir caminando por estás calles ansiosos, inseguros, ciegos, dementes. ¡Oh, por favor, no tapéis los oídos a vuestros hijos, ellos son los únicos que tienen esperanza de salvarse! Miráos, no sois nada, sois números, maquinas. Sois parte de un sistema. Un sistema que os vuelve homogéneos, os vuelve una masa. Pero no tergiversaseis mis palabras cuando habléis de esto en vuestros grupos de cotilleo ansioso, o a las autoridades. ¡No digo de prender fuego a ayuntamientos! ¡No me refiero a que tengáis que matar a la gente que os manipula desde arriba de vuestras cabezas! Nada de anarquía, os lo suplico. Pero, ¿No veis la diferencia entre ser parte del juego y saber que estás jugando en el? ¡Despertad, abrid los ojos! Abrazar la oscuridad natural, besad la desesperación. Dejad de fingir estar durmiendo, solo alimentáis el monstruo que llevamos dentro. Podéis llorar, podéis gritar, ¡Haced lo que queráis! Solo os pido una cosa, una sola cosa: Dejad vuestra inconsciencia a un lado y mirad de frente lo que hemos creado.