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martes, 10 de septiembre de 2013

La complejidad del amor

Las personas que sienten lo que escriben, que designan con palabras sentimientos tan complicados como el amor, son la clase de personas que nunca escriben realmente lo que piensan. Porque, si nos detenemos un momento recapacitando, jamás existieron las palabras suficientes para describir la verdadera complejidad que es el amor, la dulzura de una bella amistad, o tan si quiera acabar de mostrar con las palabras exactas el amargo dolor que se sufre por las tan diversas circunstancias que nos ofrece la vida.
La raza humana, aceptando el hecho de que jamás se hallará la verdadera definición del sentir un profundo sentimiento que llena el alma, confunde el cerero y alerta al corazón; se ha dedicado a simplificar algo tan enrevesado con un sencillo ''te quiero'', esas palabras tan vagas y pobres, no son dignas de ser las representantes de aquello a lo que muchos nombran como enfermedad y otros como droga.
El amor, vuelve al hombre más duro en aquello que al susurrar quiebra cual cristal pisoteado; enloquece a aquel que jamás pasó más allá de sus propios límites. El amor cambia personas, cambia vidas, mueve el mundo y despierta almas eternamente dormidas. Pero no maquillemos ese sentimiento como el más bello sin antes ver su lado oscuro, el lado que nadie quiere ver hasta que se siente invadido por la droga del corazón, esa parte cuyas cabezas de aquellos que padecen la enfermedad, se desordenan...lo que era blanco ahora es más blanco y lo que era negro ahora es gris, pero esto solo durante su estancia, pues cual potente tornado, el amor arrasa con cuanto encuentra en su marcha.
Potente arma es el sentimiento de los locos, pero más peligroso aún es quien manejando el arma,se equivoca y falla. Si fallas, no hay vuelta atrás, habrás herido a un pobre inocente que sin quererlo que ha sido la diana de la bala que más cicatrices deja y cual dolor es de mayor dificultad curar.