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lunes, 2 de septiembre de 2013

¿De qué sirve?

Y digo yo... ¿De qué sirve tener a tu lado a gente que quieres, si ellos no demuestran lo mismo? ¿Qué sentido tiene alargar algo que ya se acaba? Para mí dejaron de brillar estrellas, de romper las olas del mar, quedó en silencio el lugar del alma donde antes había risas, el sol miró hacia otro lado y la luna se tapó compungida.
Llegó el momento de decidir si continuo mintiéndome a mí mismo, el instante en que debo ser yo o seguir siendo esclavo de mis temores, seguir intentando mantener amistad, siempre detrás de la gente, siempre esforzándome para que, al final, siempre me sienta solo.
Así que he roto con todo, he dicho basta y he buscado la fuerza para hacerme valer, he perdido amistades... He abierto un camino, ¿A qué precio?, se que la amistad es cosa de dos y hay que cuidarla, pero... ¿Quién tiene en cuenta la herida que se hace uno mismo? ¿Quién cuenta las horas y las lágrimas que se derraman porque echas de menos a alguien que a tí no te extraña? Hablo de amistad, hablo de estar para lo bueno y lo malo.