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jueves, 12 de mayo de 2016

Retorno constante

Y como es costumbre, vuelven los miedos y las ralladas, los días grises y las noches con el amor en luto...  Pensé que no me vería en esta situación de nuevo, pero la vida da mil vueltas, y es muy posible que te caigas en alguna de ella, y ahí va la hostia. Hay gente que para curar las herida bebe, otros se van una temporada para desconectar, otros buscan algo con lo que estar entretenido, y luego estamos los que nos gusta aislarnos del mundo y escribir aquello que nos atormenta para liberarnos un poco. Dicen que hacemos mal, que necesitamos conocer gente, que tenemos que salir, pero no podemos porque no hay motivos por los cuales salir de fiesta, ni tampoco existe interés por conocer gente, porque sabes que por dentro estás como Pompeya enterrada por el Vesubio... Pero es en las noches o en los días grises cuando más ganas tenemos de aislarnos, y no, saliendo no se pasan los males, porque a pesar de ser un sentimiento, es algo que no es fácil, y eso lo sabe todo aquel que en algún momento ha estado enamorado. Pero lo peor no es eso, lo peor es que eso vuelve de repente y te consume por dentro. Puedes pasar de estar genial a de repente hundirte y no encontrar motivo ni solución por lo que animarte... No voy a decir que enamorarse es una mierda, ni que cuando lo pases mal te jures que no te volverás a enamorar, porque es inevitable, pero lo que sí puedo decir es que hay que tener cuidado de quien te enamoras, porque puede pasar de hacerte sentir la persona más afortunada del mundo, a hacerte sentir una mierda que no pinta nada en el mundo y que no hace más que molestar...