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lunes, 16 de diciembre de 2013

El mejor recuerdo...

Recuerdo el día en que te volví a besar como sí fuese ayer... El día en que mi vida volvió a recobrar sentido... Recuerdo que habíamos quedado anteriormente un par de días en los que estábamos en la playa juntos, felices... Recuerdo aquellas bromas en la arena, cuando te amagaba con llevarte al agua, las aguadillas, los abrazos... Y cuando estábamos en la toalla tumbados juntos, abrazados... En ese momento solo podía pensar dos cosas, o el destino nos iba a juntar de nuevo, o me iba a rematar para terminar de matarme. Iba con miedo por miedo a que el destino quisiese acabar conmigo, pero me equivocaba, ya que nos volvió a juntar. Recuerdo aquel día tan bien... Recuerdo que nos íbamos a hacer fotos en nuestro sitio, que íbamos a recordar todos nuestros buenos momentos. Estábamos separados pero unidos. Yo no podía aguantar más, necesitaba volver a besar tus labios, probar tu dulce veneno... Recuerdo que estando tumbados y abrazados, yo buscaba un beso por todos lados, y de hecho, hice algo que antes jamás había hecho, y fue lanzarme, pero no recibí nada... Yo te di un beso pero no recibí nada de vuelta... Nos marchamos de nuestro sitio sin hacernos fotos ni nada. De camino al parque, te conté un poco por encima cosas que me sucedieron durante el tiempo que no supimos nada el uno del otro, y te pusiste a llorar, cosa que me demostró que todavía te importaba... Eso me animó mucho después de no haber recibido respuesta alguna a tu beso. Ya en el parque, nos tumbamos en el columpio. Estuvimos hablando un rato, cuando derrepente... Sucedió. Volví a besarte, volví a sentir el cielo, todos mis sueños reflotaron, las mariposas que un día murieron, volvieron a nacer dentro de mi estómago. Volví a ser feliz... Recuerdo la suavidad del beso, como desaparecían todas esas noches llorando, las tonterías que hice para intentar acabar con el sufrimiento de perderte, las tardes de soledad... Recuerdo que después de besarnos, nos abrazamos fuertemente, y en ese momento pude volver a respirar el dulce aroma de tu piel, el aroma que me enamoró desde el primer momento... Llegué a pensar que estaba soñando, porque muchas noches soñaba que volvíamos, y al despertar y darme cuenta que no te tenía, cerraba la puerta de mi cuarto, ponía cosas para que no pudiesen abrirla, y me dedicaba a llorar mientras mis padres intentaban animarme desde fuera sin resultado. Muchas lágrimas derramadas, que mientras te abrazaba estuve a punto de llorar pensando que sería un sueño más, pero gracias a dios no era un sueño, sino que era realidad. A día de hoy, siento por ti más que el primer día. Presiento que eres la mujer de mi vida, la que será madre de mis hijos, la persona con quien compartir mi vida y con la que convertir el "Tu y yo" en "Nosotros". Espero no perderte nunca, porque se que me sería muy difícil seguir adelante.