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sábado, 5 de diciembre de 2015

Camino constante

Desde pequeños nos enseñan a caminar, a mantenernos con las dos piernas sobre un suelo para poder llegar a lo que queremos, camino desde hace mucho tiempo mi camino intentando llegar a una meta, ¿El problema? Que esa meta varía día sí, día también. Crees que el objetivo es uno, y de repente cambia como las estaciones, como los días de sol a lluvia, como la primavera al verano, como el querer vivir tu vida con alguien a que ese alguien se vaya, y es que en esta vida todo cambia.
Sé que no soy una persona común, ahora mismo debería estar haciendo otras cosas, pero aquí estoy, ilustrando mi enfado, mi pequeña destrucción por dentro, mi pequeña frustración por una vida que no es lo que parece.
Echo de menos muchas cosas, cosas que sé que jamás volverán a mi camino, era feliz ensanchando las calles por las que paseábamos solo y exclusivamente porque tú, fueses feliz, pero tuviste que fallarme, tuviste que hacer que todas mis ilusiones y todo aquel gran imperio que había forjado junto a ti se esfumara como la ceniza de un cigarro que se consume lentamente, y es que así es como me siento yo hoy día, consumido...
Consumido porque te recuerdo a cada instante, porque marcaste en mí un antes y un después en el tiempo que me hiciste sonreír, me hiciste vibrar, me hiciste disfrutar de lo que vivíamos, pero ahora ya no está.
Sigo caminando mi camino, y tengo la suerte de que no estoy solo porque estoy rodeado por gente que me mantiene cuerdo para seguir adelante, pero hay algo que falta en mí, tal vez seas tú, o tal vez, esa cosa que necesito tarde en llegar... Todas las respuestas las tiene el tiempo. Ese que necesito para despejar mi mente, para demostrarme a mi mismo que la auténtica felicidad está dentro de mi, y que aunque me resulte casi imposible, algún día conseguiré que salga y empiece a disfrutar de la vida como me merezco...
Camino el camino de lo que algunos denominan felicidad porque sigo siendo lo que soy, sigo queriendo las cosas que quería y no me detengo, porque he aprendido a ir de frente, a no fallar a la gente que quiero, a darlo todo para no recibir nada... Camino mi camino y espero a que el tiempo me brinde la respuesta que tanto estoy buscando, aquella que me haga sentir único y me devuelva al paraíso que algunos llaman felicidad eterna, pero hasta entonces, seguiré mi camino siendo constante...