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sábado, 24 de septiembre de 2016

Mi calma

Dicen que después de la tormenta llega la calma, y a mí me ha llegado la mía después de mucha tormenta. Una calma diferente y con forma de tesoro. Un tesoro que no es como los demás. Ese tesoro ha sido el apoyo que tanto necesitaba, y el cual me está animando a hacer cosas que antes no creía posibles. Ha conseguido que vea el mundo de otra forma, y cada vez que la miro a los ojos, me resulta imposible no perderme en su mirada y sonreír como un niño con un juguete nuevo... Cualquier momento a su lado es único, y sería capaz de hacer mil y uña tonterías por ver su sonrisa. Llevaba tiempo dentro de la tormenta, y ella es la calma que la precede y me hace feliz y me ayuda a reconstruirme mis cimientos. Estoy feliz por poder mirar sus ojos, por poder ver su sonrisa, pero sobretodo soy feliz por tenerla junto a mí.