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lunes, 28 de marzo de 2016

Y entonces ocurre...

Y entonces ocurre lo único que no querías. Te vuelves a dar la hostia de nuevo... No haces más que pensar que has hecho mal esta vez, pero como en todas, no encuentras respuesta alguna, te torturas hasta la saciedad, y ¿para qué? Sabes que el destino está escrito, pero te cagas en el destino y en su puta madre por volver a joderte cuando volvías a ser feliz de nuevo. Cuando pensabas que era la buena, que ibas a ser feliz de nuevo... Cuando creías que aiempre te ibas a poder aferrar a los mismos brazos, besar los mismos labios, mirar los mismos ojos todas las mañanas... Entonces viene el puto destino y te lo arrebata, dejándote hecho una puta mierda, volviendo a derruirte por dentro cuando al fin estabas empezando a reconstruirte. Tu corazón queda hecho mierda, y sientes tanto dolor en el pecho que solo quieres cogerlo y tirarlo a la mierda para que deje de doler, pero sabes que eso no es posible e intentas aguantar para no derrumbarte y llorar cada dos por tres, siendo imposible. Tu mente deja de funcionar bien, los cables se cruzan y rondan infinidad de locuras por tu cabeza, que al fin y al cabo, no tienen mala pinta, ya que es la única forma de acabar de golpe con el dolor que sientes, aunque detrás tuyo hay gente que no quiere que lo hagas, pero la verdad es que ya te la suda todo, porque la luz que veías al final del túnel ha vuelto a desaparecer, y estás cansado de empezar de nuevo cada dos por tres, porque siempre pasa lo mismo... Ya sientes que no vale la pena, porque siempre que eres feliz, te lo arrebatan... Siempre te queda esa pequeña esperanza de que el destino no haya sido tan hijo de puta y te vuelva a unir a esa persona, pero después de tantas hostias, tantas decepciones... Aún así sigue quedando, pero te encuentras en el filo del acantilado en que cual se decide si quedarse o caerse, y la verdad es que la balanza se inclina por caerse, pero esa mínima esperanza te aferra con un hilo de nailon al suelo, pero no sabes cuanto puede durar aguantándote o si volverá a aparecer esa persona para agarrarte del brazo y evitar que caigas al olvido... La verdad es que no sabes que pasará, pero es esa pequeña esperanza la que te aferra a la vida, a seguir adelante y esperar que el destino te vuelva a unir a esa persona o por el contrario te empuje al olvido...