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sábado, 14 de marzo de 2015

Mi felicidad

Felicidad. Oyes constamente a gente que desea poseerla pero, ¿Qué es? ¿Por qué si la deseas, no la encuentras? No va a ir a llamar a tu puerta con un gran ramo de rosas, no va a llegar en un abrir y cerrar de ojos, no si no la persigues. Síguela, corre tras ella, y cuando estés cerca, abalánzate y abrázala dulcemente por la espalda. Comparte tus secretos con ella, guarda los suyos. Bésala, deja que te bese. Despierta impaciente por pasear otro día de su mano. Conversa con ella, ríe con ella. Haz de ella tu fragancia favorita. Acaríciala, déjate ser acariciado. Acompáñala a cualquier lugar, aunque no te apetezca, porque ella lo hace contigo. Si tienes un mal día, pídele disculpas. Discúlpala si es la felicidad quien ha tenido un mal día. Cántale al oído su canción favorita. Susúrrale que te hace sentir. Y si un día decide marchar, si se va, búscala en la distancia, y sé tú quien se presente en su puerta con un gran ramo de rosas. Porque esa felicidad tiene un nombre, y si te provoca esas cosquillitas al recordar el nombre, si te hace feliz incluso estando lejos, si ilumina tus ojos, si te hace temblar justo antes de verla, jamás cometas el error de dejarla escapar, pues nunca sabes si volverá a ti, porque cada felicidad tiene un nombre, y el nombre de Nuria es la mía.